Un ejemplo de nuestro modelo de gestionar las infraestructuras.

Tenemos 4 carreteras que nos conducen a Madrid de 4 maneras distintas

Hay varios estamentos abulenses que quieren que la carretera AV- 500, de Ávila a El Espinar, sea modificada, pero los segovianos quieren que se quede como está. Hay quien la considera de tercer mundo, exagerando, pues es una carretera pavimentada. Hay quien quiere que se arregle para evitar parte del peaje de la AP-6.

Hemos de darnos cuenta que aparte de esta AV-500 tenemos también la AP-6, la bien proyectada N-110 y la que va por Las Navas del Marqués, la CL-505.

Luchemos porque se cumpla la solución que favorece al usuario y se investigue por qué se incumplieron algunos acuerdos.

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Los impactos de la carretera Golbardo-Novales

    La nueva Consejería de Obras Públicas vuelve a insistir en las agresiones a los cortejos vegetales y las hileras arboladas que, durante más de un siglo,  se habían ido consolidando en las márgenes de la carretera de Golbardo a Novales donde ya se han talado casi 200 ejemplares monumentales que flanqueaban una ruta de grandes atractivos turísticos con indudables valores ambientales y singulares paisajes resultado de la respetuosa adaptación de las viejas culturas viarias tradicionales a las actuales y reales necesidades de tráfico.

    Los impactos van a redoblarse extendiéndose la fiebre arboricida a lugares particularmente valiosos como La Teja en Golbardo de Arriba –donde esta semana pretenden talarse unos cuarenta ejemplares de fresnos, castaños, robles, hayas, laureles…, entre otras especies– con el empeño en forzar un trazado sumamente agresivo donde la excusa de la seguridad vial no se compensa con la apelación a las velocidades moderadas –como ocurre en numerosos itinerarios similares en otras regiones españolas o en la red secundaria de Francia, Alemania o Gran Bretaña–  ni tampoco con el replanteamiento de unas exigencias técnicas –superando la deformación profesional y las limitaciones interdisciplinares de redactores y patrocinadores del proyecto– que no se justifican por el carácter limitado y puramente local de un tráfico ligero exclusivamente y donde hace décadas que no se ha producido accidente alguno, dentro de la existencia de accesos alternativos a Novales por Puente San Miguel y el Alto de Cildad o por Oreña desde la carretera autonómica de Barreda a La Revilla. Un empecinamiento absurdo, innecesario y despilfarrador que la misma Consejería ha puesto en evidencia, si es que era tan trascendental la «mejora» de tan importante acceso, al autorizar el cierre al tránsito durante dos meses en plena temporada alta de la supuesta presión de la circulación de vehículos para comunicar las dos localidades.

  Las promesas de rectificación de los impactos –que, en gran parte del tramo afectado, resultan ya irreversibles a pesar de las promesas de restauración «a posteriori» de una masa vegetal, cuya presencia, densidad y continuidad, resultará muy difícil recuperar en su papel fundamental para la fijación de taludes y laderas, el sostenimiento de la caja de la carretera, y el reforzamiento de la condición de corredores ecológicos y de conexión de los hábitats de la fauna situada a ambos lados– han quedado, pues, en papel mojado, sin que se hayan resuelto las graves carencias en la Evaluación de Impacto Ambiental, en las repercusiones de las voladuras y movimientos de tierras sobre la fragilidad del subsuelo kárstico que atraviesa, y en la ignorancia sobre las especies de la fauna silvestre existentes –entre ellas algunas clasificadas como vulnerables– y la superficialidad extrema de los informes sectoriales de la DG de Montes, Cultura y de Medio Ambiente, que para nada han tenido en cuenta la degradación paisajística, etnográfica y cultural de los escenarios que atraviesa. ni la afección irreversible a la biodiversidad que están causando las obras.

   Ecologistas en Acción requiere, por tanto, la intervención de las Consejería de Medio Ambiente y de Desarrollo Rural asi como de la Fiscalía para frenar estas actuaciones, racionalizar el gasto público que entraña este tipo de inversiones para orientarlo hacia otros proyectos más rentables, económica, social y ambientalmente, y valorar con mayor rigor la intensidad y la naturaleza de un tráfico motorizado  cuyas conexiones con las vías principales o la mayor afluencia de vehículos o turistas nada tienen que ver con el trayecto de Golbardo a Novales,  dentro de su posible declaración como carretera de interés ecológico y paisajístico o como Paisaje Cultural, tal como lo contemplan la misma Ley de Carreteras o la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria vigentes para resaltar sus atractivos turísticos, mantener la velocidad reducida y potenciar la seguridad vial, los paseos peatonales, y el uso de la bicicleta entre otras ventajas.  

Por Ecologistas en Acción: Emilio Carrera. DNI 13883918-Z. Apartado 37. 39500-Cabezón de la Sal. Tlf. 942-701029. Móvil 699-116741. E-mail: cantarida@nodo50.org