Crónica desde la VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina – 2

De la misma manera que se detallan los ataques a sus formas de vida, se relatan las fórmulas para combatirlas: ocupaciones de tierras, proyectos para favorecer el relevo generacional, incidencia política en favor de otras políticas públicas, intercambios de semillas… 

Lee aquí el artículo en su fuente original

Pero no, la energía que desprenden aquí 800 campesinas y campesinos de todo el mundo, conjurados para evitarlo, es más poderosa que los malos augurios. De la misma manera que se detallan los ataques a sus formas de vida, se relatan las fórmulas para combatirlas: ocupaciones de tierras, proyectos para favorecer el relevo generacional, incidencia política en favor de otras políticas públicas, intercambios de semillas, y, muy presente durante esta conferencia, conseguir que muchos de estos reclamos, como el acceso a la tierra o a las semillas, el cuidado de la biodiversidad o la libre circulación de las poblaciones nómadas y pastoralistas, se reconozcan todos ellos agrupados como Derechos del Campesinado.

Es una propuesta que en 2012 La Vía Campesina consiguió que entrara a discutirse en el marco de las Naciones Unidas, con la aspiración final de alcanzar la aprobación de una «Declaración de los Derechos Campesinos y Campesinas y otras personas que trabajan en las zonas rurales». El proceso, explican, avanza gradualmente y a buen ritmo, y estos próximos años serán decisivos. Por eso es importante socializar las reflexiones, ampliarlas y adoptar estrategias locales para asegurar un buen resultado.

En primer lugar, la importancia de esta iniciativa es obvia. Como dice uno de los documentos que se nos ha entregado, «el solo hecho de existir una declaración de derechos campesinos es un reconocimiento a un sujeto y una identidad» históricamente descalificada e invisibilizada y, como hemos visto, en verdadero peligro de extinción. En segundo lugar, existe la confianza de que una declaración de este tipo consiga influir en la elaboración de acuerdos, normas y compromisos nacionales e internacionales que garanticen los derechos incluidos en ella. O así debería suceder.

Anuncios

Juicio de los pueblos del mucho contra la agricultura industrial

En muchos lugares, a 22 de abril, día internacional de la Tierra. Juicio de los pueblos del mundo contra La Agricultura Industrial, nacida en 1940 y conocida también bajo el seudónimo de Revolución Verde y defendida por los abogados de las multinacionales que la practican.

Hechos

Primero. A pesar que la Acusada se declara moderna, se considera probado que se rige por mandato bíblico, “henchid la tierra y sojuzgadla, ejerced dominio sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”, siendo responsable directa de la desaparición de abejas, lombrices, gorriones y muchas más especies animales y vegetales.  

Segundo. A pesar que la Acusada se declara eficiente y productiva, se considera probado que su eficiencia y su productivismo es responsable, como dos caras de la misma moneda, de que mil millones de personas pasen hambre y otros mil millones padezcan obesidad.

Tercero. Se considera probado que la Acusada, haciendo uso de prácticas ilegales como la extorsión, la transgenia, el expolio y el monopolio, acapara y controla un 70% de los recursos agrícolas del Planeta (tierra, semillas, pesca, aguas…) para finalmente entregar -en acto de desfalco o malversación- sólo un 30% de los alimentos que se consumen a nivel mundial.

Cuarto. Se desestima la alegación de la defensa de daltonismo de la Acusada -confundir el verde por negro- para justificar el uso de petróleo en todas las fases productivas. Al contrario, se considera probado que es un abuso voluntario y sistemático responsable de al menos la emisión del 50% de los gases que provocan el cambio climático.

Quinto. Aunque la Acusada se vanagloria de su tecnología, se considera probado que ésta es simplemente copia fidedigna de la tecnología militar. Se adjuntan como pruebas los currículums bélicos de empresas como Monsanto y Bayer.

Fallo

Nosotras y nosotros, los pueblos del mundo, resolvemos que esta práctica que malentiende la producción de alimentos es autora de repetidos engaños y es responsable de delito contra la Vida, la Naturaleza y la Humanidad. Y la condenamos a la pena de olvido, marginación y desuso de hoy en adelante.

Así por ésta sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Gustavo Duch. La Fertilidad de la Tierra, Verano 2017

VII Conferencia movimiento campesino internacional. Pais Vasco julio 16 al 24

“¡Alimentamos nuestros pueblos y construimos movimiento para cambiar el mundo!” Con este lema, centenares de representantes de mujeres y hombres del campo del movimiento internacional La Vía Campesina se dirigen hacia el País Vasco del 16 al 24 de este mes de julio para celebrar su VII Conferencia.

La Conferencia Internacional de La Vía Campesina (LVC), celebrada cada cuatro años, consiste en la instancia más alta a través de la cual se deciden estrategias colectivas y se mantienen debates internos para un movimiento creciente que representa cerca de 200 millones de campesinos y campesinas, pequeños y medianos productores, pueblos sin tierra, indígenas, migrantes y trabajadores agrícolas de todo el mundo.

Durante una semana en Derio, País Vasco, se trataran temas como: Las experiencias locales llevadas a cabo por el movimiento, al igual que los procesos internacionales en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por una Declaración de derechos de campesinas y campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales o aquel, también en la ONU, por un Instrumento internacional jurídicamente vinculante contra el abuso de empresas multinacionales. Las diferentes regiones de LVC presentarán igualmente sus luchas, como la de la región Europea en las instancias institucionales por una nueva política agrícola común y reforma contra la concentración de tierras; la de África, por la soberanía de sus semillas; o la de América Latina por una reforma agraria popular y contra el gran Capital.  Las regiones de Asia presentarán sus campañas contras los tratados de libre comercio (TLCs), los OGM y el desafío al que se enfrentan ciertas de sus zonas ante el aumento del nivel del mar por el cambio climático.

Se dará un enfoque particular a temas como: el impacto de los TLCs sobre la Soberanía Alimentaria, la Captura Corporativa y protección a través de patentes de las semillas, la criminalización del movimiento y hasta el asesinato de líderes, soluciones campesinas al cambio climático y las escuelas de agroecología como una forma de ejercer la Soberanía Alimentaria en los territorios.  Habrá eventos abiertos al público previstos el 19 de julio en Derio (para la apertura de la Conferencia) y el 23 de julio en una marcha de Dario hasta la Plaza Nueva de Bilbao, donde se hará un acto político público.

En momentos donde, por un lado, la importancia de las cadenas alimentarias se refuerza en la opinión pública, pero por otro, se intensifican los  atropellos a nivel global contra comunidades campesinas, las conclusiones de este encuentro prometen ser un avance significativo en la lucha por la Soberanía Alimentaria, y por ello fortalecer el trabajo que lleva a cabo La Via Campesina por la realización de nuestros derechos y, por ente, la paz y justicia en nuestras comunidades y mundo.

Para más información sobre la VII Conferencia de La Vía Campesina, consulte nuestro Kit de prensa.

Descaga también nuestro afiche oficial, aquí.

Contactos:

Lee aquí la entrada completa en su medio original

Soberania_Alimentaria La comida en la mesa de los municipios del cambio

Los movimientos sociales, protagonistas de unas nuevas políticas alimentarias municipales.

Tras los resultados de las elecciones de mayo de 2015, donde plataformas ciudadanas llegaron a las alcaldías de cientos de municipios, iniciativas transformadoras como las de Carcaboso se han replicado a lo largo de toda la geografía española.

Este fue precisamente el tema sobre el que versó el último foro de Plataforma Rural, la principal red estatal de organizaciones ecologistas, campesinas y de soberanía alimentaria, bajo el nombre “Municipalismo transformador por un mundo rural vivo”.

“La ciudad nos necesita, nuestros campos producen los alimentos, nuestras gentes guardan la tierra, los paisajes y la salud del planeta”, afirmaba el manifiesto final del encuentro, donde el tejido rural y agrario se posicionó como pieza imprescindible en los procesos que se impulsan en pueblos y ciudades para transformar el sistema alimentario.

Lee aquí el artículo completo en su fuente original