La prisa mata

En la provincia de Toledo, una empresa es capaz de elaborar cada día un millón de hamburguesas de ternera y 350.000 de pollo. La primera multinacional en producción de ganado vacuno, que permite el consumo barato del ‘fast food’ de hamburguesas como las referidas, solo en Brasil y Argentina procesa 22.600 reses al día. La granja de vacas de leche más grande del mundo está en EEUU, con unas 30.000 vacas. Cerca de Soria, quieren alcanzar el segundo puesto del ‘ranking’ y se prepara una instalación para albergar unas 20.000. Una detrás de la otra, sería una fila india de vacas en la autopista desde Barcelona hasta Sitges. El récord de fabricar pan parece que lo tiene una factoría en Guadalajara, que presume de elaborar 15.000 panes de molde a la hora.

Lee aquí el texto completo en su fuente original

Gustavo Duch

Anuncios

El oligopolio de la alimentación

Si los reguladores de EEUU y la UE no lo frenan, tres empresas controlarán casi el 60% de las semillas, casi el 70% de los pesticidas y productos químicos para el cultivo alimentos y casi todas las patentes de los transgénicos

“Estas nuevas mega-corporaciones van a expandir su poder y eliminar de la competencia a las pequeñas empresas locales”, advierte un analista

“Estas grandes corporaciones presionan para que nuestros países tengan leyes y normativas que les permitan dominar el mercado, aplastar los derechos de los pequeños agricultores e ilegalizar las semillas campesinas”

Bebb y otros argumentan que las fusiones no buscan resolver el hambre mundial. “Las investigaciones han demostrado que el hambre en el mundo no es un problema de abastecimiento, sino de pobreza, de ausencia de democracia y de acceso desigual a la tierra, el agua y otros recursos, especialmente para las mujeres.

Grupos antimonopolio, medioambientales y de consumidores de Estados Unidos, Europa y América Latina se han mostrado alarmados esta semana al advertir que las tres mega-fusiones podrían potencialmente concentrar el poder financiero y político de una forma muy peligrosa y obligarían a más países a adoptar un solo modelo agrícola que excluye y empobrece a los pequeños agricultores.

Con las semillas, los productos químicos, la investigación y el poder de presión política en manos de un pequeño grupo de empresas súper poderosas, dicen, los pequeños productores desaparecerían, se reduciría la competencia y los precios de los alimentos y los insumos agrícolas aumentarían.

“La concentración de nuevas tecnologías e información podrían llevar a que tres empresas controlen el 60% de las semillas y el 70% de los agroquímicos a nivel mundial, en un oligopolio de gran alcance. Significaría un cambio histórico y global en lo que respecta al acceso a insumos agrícolas y haría vulnerable todo el sistema de cosechas y ganado por su uniformidad”, asegura un borrador del informe al que ha tenido acceso the Guardian.

El grupo de vigilancia tecnológica y agrícola ETC argumenta que el furor ya no se limita a adquirir semillas y pesticidas, sino a controlar los insumos agrícolas y la seguridad alimentaria a nivel mundial.

Lee aquí la noticia completa