Sigueruelo: la destrucción subvencionada

Cuando desaparecen las causas que provocan su deterioro, a menudo la naturaleza muestra una admirable capacidad de regeneración. Un ejemplo destacado de este fenómeno lo encontramos en la vertiente norte de la sierra de Guadarrama, a la altura del pueblo de Sigueruelo.

Allí, una amplia franja de terreno que asciende hasta la misma cumbre y que, en su día, no fue sometida a las “repoblaciones forestales” al uso, ha ido recuperando, de forma natural, un rico tapiz vegetal. En las zonas bajas y medias, el terreno aparece salpicado de pinos silvestres, robles melojos, sabinas albares y acebos. Entre el arbolado crece un denso matorral, con brezales y enebrales rastreros (ver imagen 1).

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Este pequeño oasis de biodiversidad, que contrasta con las plantaciones de pinos, apretadas y uniformes, que ocupan las laderas adyacentes, tiene los días contados si nadie lo remedia: los propietarios de la finca han iniciado la destrucción sistemática de la vegetación natural, que está siendo roturada con maquinaria pesada de la misma manera que se araría un campo de patatas (ver imágenes 4 y 5).

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Imagen 4
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Imagen 5

Lee aquí la entrada completa de Ecologistas en Acción Segovia

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