La hojarasca

Cambio en el modelo de actuación en los jardines y parques públicos de Madrid. Un cambio hacia un tratamiento mas respetuoso con el suelo para su protección.
 La Hojarasca.
 
En la jardinería que se practica en la actualidad se impone como norma general la retirada y la eliminación de la hojarasca y de cualquier resto vegetal que este en el suelo, se retira automáticamente dejándolo totalmente desnudo y desprotegido.
Esta práctica, como muchas otras, y que no sabemos muy bien cómo ha llegado a nuestros días, es parte  importantísima de los desequilibrios que tienen nuestros parque y jardines en muestra ciudad  por muchas razones.
 -Al dejar el suelo exento de restos vegetales y de hojarasca el suelo poco a poco se compacta, se vuelve duro e impermeable generando una corteza nefasta que impide el desarrollo natural de las raíces e impidiendo que el agua de riego penetre con facilidad.
-El agua de lluvia no tiene impedimento para correr libremente cuesta abajo provocando escorrentías, surcos y pérdida de fertilidad.
-Genera una gran dependencia de nutrientes externos que se deben de aportar para alimentar a la planta, sobre todo abonos de síntesis química que a veces por desconocimiento y despreocupación llegan a matar a la propia planta, contaminando el suelo y las aguas subterráneas.
-Son suelos exentos de vida. No pueden albergar a los microorganismos des componedores de materia que a su vez serán depredados por aves y pequeños carnívoros. No podrá alimentar a pequeños roedores, anfibios, que a su vez serán depredados por otros seres. La cadena trófica empieza en la hojarasca. Red trófica del suelo. 
 
Cuando estamos en el bosque, tal vez atraídos por la belleza de estos seres vivos de grandes dimensiones, no nos solemos fijar en el suelo donde descansa la hojarasca, esa alfombra vegetal de hojas muertas que cubre el lecho boscoso. Es allí es donde se encuentra una vida silvestre muy importante que, sin embargo, por su diminuto tamaño no suele aparecer en las revistas, en los medios y en la prensa especializada. Paseando por un bosque, uno va empujando con los pies los restos acumulados de cientos, miles o millones de hojas secas y muertas. Este mullido tapiz cumple destacadas funciones.
Los beneficios de la hojarasca  son múltiples e importantes para la sostenibilidad, ya no de un parque o de un jardín, si no para la Naturaleza en general, ayuda a mantener húmedo el suelo, soltando la humedad según las necesidades hídricas de las plantas, impide la evaporación, abriga  y protege de variaciones bruscas de temperatura y contribuye de forma notable, por otra parte, a la erosión del terreno. Atenúa los efectos negativos de las lluvias torrenciales. Es regenerativa. 
 
El éxito de un jardín bello, frondoso, fértil y sostenible pasa por el escrupuloso cuidado del suelo que lo alberga. Pero, ¿quién vive entre y bajo debajo de la hojarasca? Pues caracolillos, babosas, larvas, milpiés, lombrices… y miles de hongos y bacterias que con ayuda del calor primaveral y las continuadas lluvias son quienes facilitan algo aún más importante en la naturaleza: el proceso de la descomposición de la materia orgánica y la formación de suelo fértil. Se calcula que en un metro cuadrado de suelo y hasta una profundidad de 30 centímetros viven un billón de flagelados, 40.000 ácaros, 20 millones de nematodos y 800 lombrices de tierra. Estos animalillos son ACTIVOS jardineros” que a su vez pueden ser el alimento de pequeños vertebrados  y aves. A ras de suelo  se encuentra   el proceso de la sucesión ecológica, una pequeña y fascinante sociedad donde la muerte da lugar al renacimiento del latido de la vida. 
 
El golpe de la lluvia en el suelo limpio desprende miles de partículas finas que tapan los POROS de la tierra. Al no poderse infiltrar la lluvia, se da el escurrimiento horizontal que erosiona el suelo llevándose la tierra desprendida por el golpe.
 En un suelo limpio hay 700 veces más erosión que en un suelo cubierto con hojarasca. El 98 por ciento de la erosión se debe al golpe de lluvia y el dos por ciento al escurrimiento. En un suelo limpio los nutrientes minerales se pierden 100 veces más por erosión que por el consumo de la plantas.
El suelo cubierto evita además la erosión generada por los vientos.
Mantener la humedad la humedad es rendimiento.
Al cubrir el suelo se evita que el sol lo seque y lo caliente.
La hojarasca da frescura y humedad.
Son el hábitat ideal de UNA fauna benéfica para el control de plagas.
En suelos limpios y calientes no germinan muchas semillas y las raíces sufren. En graves sequías, la hojarasca mantiene el suelo húmedo y blando, comparado con terrenos limpios, que terminan secos y rajados por el sol.
 
Materia orgánica.
 
Un alto nivel de materia orgánica es clave para la fertilidad del suelo.
El suelo cubierto da aire y humedad ideal para las bacterias que descomponen la hojarasca en humus o materia orgánica. La hojarasca es la fertilidad básica del suelo. Tiene macro y micro nutrientes básicos para la raíz.
La materia orgánica libera nutrientes y minerales como fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre, que no PUEDEN ser tomados por las raíces sin ella. Con una mejor nutrición, las plantas transpiran menos. Un cultivo sin nutrientes gasta más del doble de agua.
Cuando las bacterias descomponen la hojarasca con adición de nitrógeno, el suelo pierde oxígeno. Por eso es importante que el suelo no esté  compactado y caliente, pues en ambos casos le falta oxígeno.
Máximo Arcediano Garcia
Jardinero

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