Lectura sobre La tránsgénesis de América Latina

América Latina: La transgénesis de un continente Visión crítica de una expansión descontrolada Versión 2014

Prólogo

El estudio que presentamos es la actualización de la investigación del mismo nombre publicada en el año 2009. Ella mostraba el gran avance en el uso de organismos genéticamente modificados en la región a partir de su introducción hace casi veinte años. Avance que se enmarcaba en la transformación de la agricultura tradicional hacia una producción agroindustrial de gran escala que no sólo ha modificado los modos de producción, sino también toda la estructura sociocultural del mundo rural. Cuatro años después la situación no ha hecho más que profundizarse. El agronegocio domina la producción agraria regional destinada a la exportación, influenciada en parte por procesos globales como la expansión de la demanda de carne principalmente en los países de Asia, pero también de Europa; la revalorización de la tierra como instrumento de inversión a partir de la crisis financiera del 2008; el aumento global de precios de los productos agrícolas; el aumento de la producción y consumo de los agrocombustibles; y la agenda climática que promueve los transgénicos como una de las principales soluciones a los problemas del cambio climático, la escasez de agua y las sequías. Esta creencia es a nuestro juicio una más de las falsas soluciones propuestas para enfrentar la crisis climática. Pero no solo hay factores externos, también hay motivaciones nacionales: los gobiernos de la región han sido fieles impulsores de la agroindustria, promoviéndola como un camino para alcanzar el desarrollo. Como resultado, en los últimos años hemos vivido un proceso de reprimarización de las economías en América Latina con grandes impactos en los territorios, proceso llamado neodesarrollismo. Las políticas agrarias privilegian la agricultura industrial utilizándolas como excusas para avanzar, supuestamente, hacia la seguridad alimentaria. Ejemplo de ello es el caso argentino con su Programa Estratégico Agroalimentario (PEA) que estima un crecimiento del 30% de la producción de soya al año 2020, principalmente transgénica. O en Brasil, donde EMBRAPA (Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária), una empresa estatal que cuenta con más de USD$1 billón dólares de presupuesto, ha conseguido en 2011 la aprobación para cultivar un frijol de elaboración propia (feijão Embrapa 5.1) y que podría estar listo para llegar a la mesa de los consumidores hacia el año 2015. Un componente común de la implementación de esas políticas en los países latino-americanos, es la total ausencia de debate como sociedades y la falta de transparencia. Dadas esas circunstancias, no es casual que durante el 2013, cuatro de los cinco países de Cono Sur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- se encuentren dentro de los 10 países con mayores hectáreas sembradas con cultivos genéticamente modificados, según el último informe del ISAAA (International Service of Acquisition of Agri-biotech Applications). 6 El avance de este modelo agrícola no solo se basa en cultivos transgénicos, sino que se alimenta de un sinnúmero de elementos que lo potencian: la tecnificación de la agricultura, los modelos de propiedad sui generis (como los pool de siembra); la integración del mercado de pesticidas y de semillas, la siembra directa, las fumigaciones aéreas, entre otros. Todo ello tiene importantes impactos socioculturales y ambientales que con creces superan los supuestos beneficios del comercio de productos que ya no son alimenticios sino más bien biomásicos. Aunque hasta ahora la mayor parte de la expansión se concentra en los países del sur, este no es un fenómeno exclusivo de esa zona. Gran parte de la región avanza en un camino que está lejos de detenerse: Los análisis que pronostican el aumento de los cultivos hacia el año 2050, estiman que el 40% del incremento de cultivos de América Latina provendrá de la expansión de las tierras arables, es decir, se espera que la frontera agraria siga expandiéndose, generando una serie de repercusiones. Entre ellos la deforestación, pérdida de biodiversidad, uso y contaminación de agua, impactos graves en la salud, además de los impactos socioculturales que han derivado en la creación de una nueva ruralidad. Un mundo rural sin campesinos, una “primavera silenciosa”, no solo por la falta de biodiversidad, sino también de vida y población rural. El estudio plantea el desafío de visibilizar la tendencia hacia este modelo de agricultura, pero también permitir sentar las bases para una discusión más profunda respecto de qué significa el sistema agrario actual y sus implicancias, porque la dinámica del modelo no se trata solamente de política agrícola, es también política alimentaria y, por cierto, política social. El trabajo ha sido posible gracias a la contribución de investigadoras e investigadores en cada uno de los países, quienes han puesto sus conocimientos al servicio de este debate. Sin ellos el trabajo no hubiera sido posible. Asimismo, se agradece el valioso aporte de Elizabeth Bravo de la RALTT y Miguel Altieri de SOCLA quienes entregaron aportes fundamentales para el desarrollo de este trabajo. Finalmente, quisiéramos reconocer el trabajo de coordinación, recopilación y edición de María Isabel Manzur y María Isabel Cárcamo, quienes han sido el motor de este trabajo. Dawid Bartelt Diretor do escritório Brasil da Fundação Heinrich Böll Michael Álvarez Director Oficina Cono Sur Fundación Heinrich Böll

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