Cambiar la política alimentaria empezando desde abajo

Este artículo está en parte inspirado en el proyecto Europeo FOODLINKS, donde organizaciones sociales, personal técnico municipal y académico trabajan en equipo sobre estrategias alimentarias en 6 países europeos: Reino Unido, Austria, Suecia, Suiza, Letonia y España. Dada la proximidad de las elecciones municipales, desde la Revista queremos reflexionar sobre cómo se puede trabajar desde los municipios el tema alimentario con perspectiva de soberanía alimentaria, aportando ejemplos concretos.

La sensación de estancamiento e inmovilismo de las políticas nacionales que afectan a nuestro sistema alimentario está llevando a la movilización en municipios de todo el mundo, desde Londres a Bello Horizonte, pasando por Zerain. Si bien sabemos de los retos que enfrentamos a nivel global -desde el cambio climático a los transgénicos y las violaciones constantes de derechos campesinos- es a nivel local donde sentimos el impacto emocional, cultural y socioeconómico que supone asfaltar la huerta o compartir un plato de comida con quien no llega a fin de mes. De la misma manera que en cada localidad los impactos de un sistema alimentario roto se sienten de una forma diferente, también cada municipio posee diferentes recursos y potencialidades para reconstruirlo.

En este contexto, algunos municipios de diferentes colores, tamaños y latitudes han comenzado el proceso de imaginar cómo sus pueblos y ciudades pueden cambiar a través de abordar quién y cómo está alimentando a sus habitantes y cuáles son las consecuencias. Cada municipio está realizando este proceso de forma diferente, creando nuevos espacios de participación y generando estrategias alimentarias. Sin embargo, en medio de esta diversidad existen dos temas clave sobre los que es imprescindible reparar: crear una visión holística del sistema alimentario e incluir nuevos actores en la gobernanza del mismo.

Nicolas Fonseca 12

Monte de Nalda. Nicolás Fonseca, 12 años

Tila Ariadna Vazquez 10

Tila. Ariadna Vázquez, 10 años

 

CREAR UNA VISIÓN HOLÍSTICA DEL SISTEMA ALIMENTARIO: UNIENDO LOS PUNTOS

Intentar transformar nuestro sistema alimentario requiere tener una visión holística del mismo, incluyendo sus dimensiones verticales y horizontales. Por vertical entendemos todas aquellas actividades que son parte de la cadena alimentaria: producción, transformación, transporte, distribución, almacenamiento, consumo, gestión de desechos y reciclaje. La dimensión horizontal se refiere a todas aquellas áreas que se ven afectadas o afectan a nuestro sistema alimentario: calidad de vida, salud, justicia social, desarrollo económico, educación, medio ambiente, etc. Por último, este enfoque holístico requiere de la integración de los diferentes actores que juegan un papel en el sistema, esto es, la inclusión de diferentes voces pertenecientes a movimientos y organizaciones sociales, la administración local e instituciones públicas y los diferentes actores (generalmente privados) que son parte de la cadena alimentaria. En este último grupo se encuentran las personas productoras, comercios, mercados, transportistas, restaurantes, bares, etc.
Un buen punto de partida es realizar una auditoría alimentaria que nos permita conocer cómo se alimenta nuestra localidad. A partir de un diagnóstico como este es más sencillo establecer qué aspectos hay que transformar y empezar a planificar cómo hacerlo. Los temas sobre los que se centran los diferentes municipios obviamente varían, pero estos son los más comunes:

    1. Mejorar la salud y bienestar de las personas con una buena alimentación, sana y adaptada a las dietas locales y tradicionales.
    2. Mejorar las condiciones de medio ambiente reduciendo por ejemplo, las emisiones de CO2, usar menos energía, reducir el transporte de alimentos, promover la producción agroecológica, preservar espacios verdes y productivos
    3. Favorecer el desarrollo económico y comunitario, por ejemplo, a partir del apoyo a productores/as locales, tiendas, mercados; mejorar la infraestructura local.
    4. Defender aspectos sociales y culturales, por ejemplo, celebrando la creación de espacios comunitarios alrededor de la comida como grupos de consumo, cocinas comunitarias, bancos públicos de alimentos, etc.
    5. Mejorar el acceso a comida asequible, sana y culturalmente diversa; promover relaciones justas dentro de la cadena alimentaria.
    6. Cultivar el aprendizaje y empoderamiento social a partir de generar espacios de participación y toma de decisiones o de fomentar la sensibilización y formación política de la ciudadanía desde las escuelas, por ejemplo a través de huertos agroecológicos y asambleas.
    7. Entramar vínculos urbano-rurales mediante la comida.

Una vez conocida la situación de nuestro municipio y hacia donde queremos reconducirlo, es fundamental comunicar de forma clara la nueva visión diferente del sistema alimentario que pretendemos alcanzar. También es importante establecer líneas prioritarias y objetivos, a la vez que se evalúa el proceso.

INCLUSIÓN DE NUEVAS Y MÁS VOCES: DEFINIENDO POLÍTICAS ALIMENTARIAS LOCALES

Resulta difícil imaginar la transformación del sistema alimentario sin cambiar la estructura de poder detrás del mismo e incluir nuevas y más voces en este proceso de redefinición que contribuyan a construir un sistema justo. Por ello, estos procesos para desarrollar estrategias alimentarias municipales incluyen la creación de nuevos espacios de deliberación y participación. Obviamente, en cada caso este proceso inherentemente político se ha originado de diferente manera y con resultados y configuraciones dispares. Generalmente existe una aspiración inicial común, convocar a todos los actores interesados y directamente implicados en el funcionamiento del sistema alimentario local: sociedad civil, ayuntamientos y entes públicos y el sector privado. La diversidad puede ser enorme, desde la representante del centro de salud a organizaciones ambientales, de la tendera a la concejala. Precisamente, este espacio pretende lidiar con esta diversidad; sin embargo en muchos casos actores como grandes supermercados no están invitados a participar.


     Cuando me di cuenta de que el Estado no iba a hacer nada para cambiar nuestro sistema alimentario, pensé, no nos queda otra que cambiarlo desde los municipios.Miembro del Bristol Food Policy Council

Estos nuevos espacios pueden nacer desde la iniciativa de organizaciones sociales o desde los ayuntamientos y generan oportunidades para coordinar las actividades que los diferentes actores llevan a cabo, pero sobre todo aspiran a desarrollar o modificar políticas públicas a nivel local. En principio estos espacios pretenden tener un carácter más estratégico, y la puesta en marcha de nuevos proyectos o actividades es realizada por organizaciones o actores concretos. La forma de organización y funcionamiento dentro de estas plataformas o alianzas es muy variada No obstante, la creación de estas alianzas o consejos alimentarios requiere establecer canales de participación constantes con el resto de la localidad si se pretende ser inclusivo. Para ello hacen uso de congresos anuales, boletines, eventos de formación e incidencia política, etc.; aunque en muchas ocasiones existe una preocupación interna sobre si realmente se están llegando a establecer nuevos diálogos alrededor de la comida con la población local en su conjunto.

QUIÉN ALIMENTA A BRISTOL

La ciudad de Bristol en Reino Unido, realizó una auditoría para comprender cuáles eran las debilidades, fortalezas y retos a los que se enfrentaba. Por ejemplo, esta auditoría reveló la magnitud de la pérdida de suelo fértil alrededor de la ciudad, al igual que la rápida desaparición de tiendas independientes que venden fruta y verdura fresca en muchos barrios a favor de las grandes superficies, o los problemas del mercado de abastos, que supone una pieza clave para la infraestructura de su sistema alimentario local.

A partir de esta auditoría Bristol creó su visión particular del sistema alimentario que quiere, y lo hizo abogando por tener buena comida; es decir, comida que es:

• Buena para las personas: todas las personas deberíamos tener acceso a información, formación y recursos que nos permitan cultivar, comprar, cocinar y disfrutar buenos alimentos.
• Buena para el territorio: la sociedad y los políticos deberían apoyar y valorar iniciativas alimentarias que promuevan empleo local, generen valor en nuestras localidades, fomenten la diversidad y traten bien a sus trabajadores/as.
• Buena para el planeta: los alimentos deben ser producidos, procesados, distribuidos y eliminados de forma que respeten y beneficien a la naturaleza.

Esta auditoría se titula Who feeds Bristol? Towards a resilient food plan y podéis encontrarla en: http://bit.ly/1uTBkdl

 

ESTRATEGIAS ALIMENTARIAS MUNICIPALES EN CLAVE DE SOBERANÍA ALIMENTARIA

Hay un número creciente de municipios que están desarrollando sus estrategias alimentarias, reclamando una visión holística del sistema alimentario y creando nuevos espacios de encuentro entre organizaciones sociales, actores privados y entes públicos. En Reino Unido hay 33 ciudades que forman parte de la red Sustainable Food Cities, y en Estados Unidos existen alrededor de 200 Food Policy Councils. Si bien este nuevo movimiento es ilusionante, es importante considerar cuáles son los riesgos o retos a los que se enfrenta para construir soberanía alimentaria. Hay tres elementos que considero claves en esta reflexión:

El precio de colaborar: Si bien es necesario debatir y relacionarse con diferentes organizaciones, en ocasiones hay costes asociados a establecer alianzas con actores que no son aliados naturales. Por tanto, en el día a día surgen dudas sobre si algunas organizaciones están ganando influencia al asociarse con ayuntamientos u otras instituciones o están sacrificando su creatividad y radicalidad.

Movimiento social o aburguesamiento: En algunos casos, la promoción de productos locales, artesanos y ecológicos lleva a generar actividades económicas y espacios relativamente exclusivos, que atraen a clases medias-altas y relegan a sectores de la población que tienen menos recursos. Es esencial que las políticas y actividades que se definan desde estas estrategias alimentarias municipales promuevan la justicia social y eviten acentuar desigualdades.

Soberanía de los pueblos o diferentes élites: Los consejos alimentarios descritos anteriormente corren el riesgo de ser cooptados por las mismas o nuevas élites, las cuales pueden acceder fácilmente a ese tipo de espacios dados sus recursos no solo económicos, sino sociales y culturales. Asegurar que promovemos la participación real e integración de diferentes voces es un proceso extremadamente complejo, ya que no se dirime simplemente invitando a actores a participar. Un ejemplo claro que surgió debatiendo con la ciudad de Malmo en Suecia es, cómo integramos a la madre soltera inmigrante que no llega a fin de mes.

 

CREANDO ALIANZAS EN BRIGHTON AND HOVE

Brighton and Hove fue un municipio pionero en Reino Unido al crear en 2003 una alianza alimentaria inspirado en el modelo de consejos alimentarios en Estados Unidos y Canadá. Los miembros de esta alianza son organizaciones sociales, instituciones, negocios o empresas locales y residentes de esta ciudad. Esta alianza está supervisada por una junta directiva, que es elegida cada año en la asamblea general.

Para más información sobre Brighton and Hove puedes visitar: http://bhfood.org.uk/about/

 

Tal y como narra este artículo, la eclosión de iniciativas locales en la esfera política genera nuevas oportunidades para construir un sistema alimentario diferente. Sin embargo, existen contradicciones y fuertes interdependencias entre los procesos que ocurren a nivel global, nacional y local que condicionan el alcance de políticas alimentarias locales. A su vez, surgen numerosas oportunidades a explorar, por ejemplo generar alianzas entre municipios, especialmente entre territorios cercanos y entre municipios urbanos y rurales. La irrupción de estas experiencias no es sino una oportunidad de pensar, re-pensar y probar cómo construir soberanía alimentaria.

Ana Moragues Faus
Militante en ISF-Valencia, miembro del Cardiff Food Policy Council, investigadora en la Universidad de Cardiff

  PARA SABER MÁS

  A partir del Proyecto FOODLINKS se desarrolló la guía Urban Food Strategies: the rough guide to sustainable food systems. En ella encontrareis ejemplos de ciudades concretas, incluyendo instrumentos, políticas, iniciativas, etc que están desarrollando alrededor de estos temas. http://bit.ly/1rsTrSe

En Estados Unidos, consejos alimentarios y organizaciones afines están creando redes para compartir las diferentes iniciativas y políticas públicas que han ido desarrollando. Este link lleva a un repositorio con más de 600 ejemplos:http://bit.ly/1tiESkP

En Reino Unido existe una red creciente de ciudades, distritos, pueblos y comarcas que están en el proceso de crear estrategias alimentaria. Para más información sobre esta red: http://sustainablefoodcities.org

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